«Adviento: tiempo de la Esperanza»

«Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.» Es el mensaje de el primer domingo del Adviento que estamos iniciando.
Ciertamente no es lo mismo LA ESPERA que LA ESPERANZA. La espera nos incomoda, nos molesta, nos aburre y abruma, porque permanecemos quietos y estáticos; la esperanza, por contra, nos mete en un dinamismo de preparación, superación e ilusión.
Mucho tiempo de nuestra vida lo perdemos esperando, pero lo podemos recuperar si damos pleno sentido a cada momento. ¡Despierta! Jesús, el que viene, ha venido y vendrá de nuevo… ¡Solo hay que «esperanzarse»!
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